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martes, 1 de octubre de 2019

trampantojos



Qué está pasando en el mundo para que “la verdad” se identifique como un valor en caída libre, hacia un pozo sin fondo, que sólo la historia recordará a pie de página como apunte de otra realidad superior. La Nueva “escuela filosófica Donald Trump” ha convertido a su líder supremo en una especie de matriuska fértil que va esparciendo descendencia por todo el planeta. A esta doctrina “trumpista” que niega la evidencia para construir realidades más a su medida, se le han sumado Boris Johnson, Bolsonaro, Salvini, Orban, y un sinfín de pequeños satélites con menos poderío pero idénticas intenciones. La matriuska va generando en una escala de mayor a menor. Su producto, la mentira, tiene una evolución a la inversa. No importa tanto el poder del personaje como la gran mentira que cuente para sumarlas todas y llenar el mundo de trampantojos que nos dificulten la visión de la verdad.
Sí, algo está pasando, para que el diario más prestigioso del mundo, The New York Times, con 170 años de Historia y referente del buen hacer, lleve casi dos años desarrollando una campaña bajo el lema “The truth is worth it” (la verdad merece la pena), o que otro medio de similar prestigio, el Washington Post, lleve desde 2017 con un contador de las mentiras del presidente Trump. Lleva contabilizadas la friolera de 10.000, en ochocientos días de mandato. Al principio la media era de cinco al día, pero en los últimos meses alcanza las 23 falsedades, todas ellas en declaraciones públicas.  No quiero hacer la cuenta y sumarles las de todos sus satélites porque el resultado sería catastrófico y muy deprimente.
Quizás el problema sea que la mentira tiene el poder y los medios para penetrar de forma imperceptible pero constante en un tejido social que ha abrazado fuentes de información manipulables, frente a la verdad desnuda que se nutre del coraje y el compromiso de quienes la abanderan como representantes de una ciudadanía silenciada por el ensordecedor ruido de los mentirosos.
Pero puede que exista esperanza mientras el Mediterráneo tenga voluntarios anónimos y emerjan personas como Greta Thunberg o Carola Rakete, por citar sólo dos, que sin más medios que la verdad, la razón y la palabra están librando una batalla casi tan imposible como desigual contra los negacionistas del cambio climático que amenaza el planeta, y que curiosamente son los mismos que dan la espalda al Mediterráneo y al drama que allí se vive hasta que se muere. Quizá piensen que es otro trampantojo de los que ellos crean.

lunes, 3 de julio de 2017

el vértigo de avanzar

Es curioso ver cómo muchas veces a los grandes avances sociales y políticos les suceden periodos de depresión que resituan las cosas casi en el punto de origen. Curioso y preocupante porque suponen mucho esfuerzo para tan poco recorrido. Desandar el camino siempre es desmoralizador y socava hasta la entereza de los más convencidos.
La Unión Europea a la que aspirábamos muchos está aquejada de una aluminosis estructural galopante que amenaza con colapsar lo poco o mucho que habíamos avanzado en ese espacio común. Se nos ha creado una conciencia de ciudadanía pero no una nacionalidad. Las cautelas y recelos de los estados, la crisis económica y sus consecuencias en los derechos sociales, nos abocan a ser eternos aspirantes a conseguir ser “Los Estados Unidos de Europa”. Nuestras estructuras son vulnerables a los caprichos de cualquiera de los estados que hacen tambalearse a todo el sistema. Lo peor de todo es que estamos perdiendo en poco tiempo mucho de los que habíamos avanzado en décadas con gran esfuerzo y tesón. La reconstrucción de lo que había se me antoja una quimera.
Algo parecido está sucediendo en los Estados Unidos de América. Lo poco o mucho que se había avanzado en derechos sociales en la era Obama está siendo devorado por la egolatría de un sicópata acaudalado, con prácticas nepotistas, que dirige al país y al resto del planeta como si jugara al Monopoly con sus amigos. Creo que nunca una nación tan grande ha tenido un cerebro tan pequeño, aunque ha habido algunas aproximaciones.
Lo dicho, cada vez que se avanza da la sensación de que a muchos ciudadanos les da un ataque de vértigo y eligen a sus representantes para iniciar un regreso a la situación anterior. Dos pasitos para adelante y dos pasitos para atrás.
Vistos estos antecedentes en dos de las grandes zonas más poderosas del planeta me está empezando a dar miedo lo que pueda suceder en el estado más pequeño del mundo cuyos adeptos se cuentan por miles de millones: El Vaticano. Un estado gobernado por Jorge Mario Bergoglio, Francisco, que está casi revolucionando antiguos preceptos de la iglesia y abriendo sus puertas a muchos de los derechos sociales que antes se negaban y ahora se asumen como parte de la vida y de la libertad de sus feligreses. No creo que el aire social que está impulsando este argentino de verbo pausado y conciencia de pueblo guste a muchos de sus correligionarios. Le deseo muchos años de vida y confío en que no le suceda otro Trump.

jueves, 2 de febrero de 2017

la que se avecina

Algunos pensábamos que el mundo había dado un pequeño paso adelante con la elección en Estados Unidos de un presidente demócrata negro. Ocho años de mandato con algunos avances y muchas promesas incumplidas. Incluso se le concedió un premio Nobel prematuro porque le compraron la piel antes de que cazara al oso. Pero bueno… algún avance sí que ha habido. Nos quedaba la esperanza de que el giro copernicano que se parecía barruntar entre el electorado norteamericano llevaría a una mujer a la Casa Blanca. Dos hitos que, de consumarse, hubieran desterrado prejuicios machistas y racistas muy arraigados en una sociedad con vitola de conservadora. Porque, no nos engañemos, nos importa más quién Gobierna los Estados Unidos que la presidencia del Consejo de Europa.
Pero no ha sido así. Los únicos que han acertado contra todo pronóstico han sido los guionistas de los Simpson. Hace ya años que hicieron a Donald Trump presidente de los EE.UU. en algunos capítulos más memorables. Ahora me da miedo pensar en esa visión premonitoria. Tengo que recuperar esos capítulos para ver cómo discurre la trama y recordar a qué dedicaba el personaje sus ocurrencias. Como se parezcan algo a lo que ha anunciado que va a hacer sólo nos queda pensar en “la que se avecina”.
Porque ese personaje rubicundo con laca, impostado, ignorante y faltón ya se ha cargado de un decretazo la reforma sanitaria de Obama; ha dado la orden de construir otro muro de la vergüenza en toda la frontera con Méjico y amenaza con retirar fondos federales a las ciudades y pueblos que sean permisivos con los inmigrantes sin papeles. Por no hablar de la que está liando con los tratados internacionales de comercio que tienen los Estados Unidos con medio mundo mientras se mofa de las medidas contra el cambio climático. Y creo que todavía no ha hablado mucho de intervención en conflictos bélicos, aunque el traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén algo apunta.
Me estoy empezando a dar miedo a mi mismo recordando todas estas cosas, pero ya es tarde para desistir. Me vienen a la cabeza sus declaraciones de los últimos meses contra todo y contra todos y no soy capaz de destilar nada bueno. Cuando no menosprecia a las mujeres, por poner algo suave, se mete con los homosexuales, desprecia a los inmigrantes de países árabes, llama delincuentes a los mejicanos… en fin. Estados Unidos: intolerancia año 0.

Si esta es la que se avecina, “aquí no hay quien viva”.

historia de una adopción

caminos sinuosos

Todos los caminos en la vida son sinuosos. No hay líneas rectas para avanzar porque los obstáculos surgen estratégicamente. La propia exis...