viernes, 3 de febrero de 2006

deslocalizacion permitida

CUALQUIERA que conozca una dictadura o tenga un mínimo conocimiento de la historia sabe
que los iluminados, en nombre de lo que se les antoja, administran arbitrariamente vidas ajenas,bienes comunes y satanizan ideologías. Los dictadores suelen relacionarse con personajes similares de otros países frenteal rechazo de la comunidad internacional, generalmente algo más sensible con los derechos humanos.
Pero hay un fenómeno nuevo que ha irrumpido en nuestras vidas y que debe estar relacionado con eso de la globalización. Desde el Gobierno federal de la que se considera a sí misma una democracia
modélica se secuestran ciudadanos en cualquier lugar del planeta, se utiliza cualquier país para su traslado y se les recluye, según interese, en unos países u otros. El menú es variado en función de lo que se quiera hacer con el “enemigo”. Si se le quiere torturar se le manda a un país, si se prefiere que desaparezca se le manda a otro y si no se va a llegar al límite de la barbaridad se les manda a Guantánamo.
Es una especie de deslocalización para obtener mano de obra más barata, bien dispuesta, sin escrúpulos y sin límites legales ni humanos. Esta base es la zanahoria que el gobierno federal ha puesto al resto de países para que centren sus miradas en lo que allí sucede y dejen de mirar hacia lo que se cuece de verdad. Esto no son conjeturas, son revelaciones de un ex agente de la CIA que se
dieron a conocer la pasada semana en Estrasburgo.
Paradójicamente el Gobierno federal tampoco acepta que los posibles “excesos” de sus tropas
puedan ser juzgadas por el Tribunal Penal Internacional. Eso sólo es para los criminales y lo suyo es una nueva Cruzada. No sé en qué se diferencian las prácticas de los “dictadores clásicos” de las de los de nuevo cuño, aunque lleven la vitola de demócratas.
En el fondo, en su momento de la historia, todos estaban convencidos de que tenían razón. Pero lo cierto es que después, es la propia historia la que pasa factura.
Y no acabo de entender cual es el papel de la vieja Europa ni por qué permite estos desmanes. Si los ciudadanos secuestrados son realmente criminales, existen unos procedimientos establecidos internacionalmente que pasan por la INTERPOL o por los acuerdos sin que nadie se convierta en juez y parte.
Existen unas leyes de obligado cumplimiento y, sobre todo, una ética del comportamiento que es incluso más antigua que la legislación. Creo que esto de la globalización hay que reordenarlo un poco. Lo que no vale es que unos jueguen en un campo y otros en el campo de todos. Por algo las leyes americanas prohíben expresamente que la CIA actúe dentro del territorio federal.

martes, 3 de enero de 2006

aprender de la enseñanza

ESTO de los sistemas de enseñanza me trae a mal traer desde hace bastante tiempo. Soy de esos antiguos privilegiados que pasaron por parvulitos, luego primaria, bachillerato elemental, bachillerato superior, COU y los correspondientes cinco años de Facultad. Salvo algunas variaciones insustanciales mi recorrido académico fue similar al de mis padres. Con la salvedad de que ellos abandonaron en las primeras etapas, como la mayor parte de su generación, por una cuestión de supervivencia doméstica.
Dicho así parece sencillo, pero ya entonces las correspondientes autoridades académicas empezaban a
trastear con las siglas. El PREU pasó a ser COU; del Bachillerato elemental se pasó a la EGB, del Superior (a elegir Ciencias o Letras) al BUP (unificado), luego apareció la ESO y ahora, parece que “eso” también va a cambiar.
No voy a entrar en los contenidos y en los métodos porque eso sería más complejo de explicar que el
actual mapa de Europa. Ni siquiera voy a mencionar las categorías inferiores cuyas nomenclaturas en mutación permanente han vuelto locas a varias generaciones de padres. Yo particularmente sigo sin aclararme, como con el mapa de Europa. En definitiva, en los últimos treinta años hemos sufrido una especie de trotskismo aplicado a la enseñanza, una revolución permanente sometida a la discrecionalidad del ministro de turno.
Pues bien, ahora viene otra vuelta de tuerca. La ministra San Segundo se ha tomado al pié de la letra las palabras, citadas por ella misma, del ilustre don Miguel de Unamuno para quien “el progreso consiste en el cambio”. Pero hay tantos seguidores de Unamuno que me
da pánico pensar en sucesivos cambios en el ministerio. Digo yo que no se tratará de cambiarlo todo permanentemente. La literalidad a veces es el camino más simple. Para algo existe el arte de la hermenéutica que cosas mucho más complejas ha interpretado.
A este paso te dejan de un plumazo sin titulación universitaria como si te amnistiaran por haber estudiado dentro de los planes de un ministro inepto y luego, con suerte, te rehabilitan en el
siguiente cambio. Vamos, que tu expediente es lo más parecido a las fichas de la brigada político social del franquismo, que en la transición se las quería quitar todo el mundo de encima y ahora certifican el pedigrí de muchos tránsfugas ideológicos.
Me parece que en esto de la enseñanza tendríamos todos mucho que aprender.

historia de una adopción

caminos sinuosos

Todos los caminos en la vida son sinuosos. No hay líneas rectas para avanzar porque los obstáculos surgen estratégicamente. La propia exis...